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Checklist definitiva para aprender a tocar un instrumento de percusión

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Si has empezado a aprender a tocar percusión, o si estás pensando en iniciarte en el aprendizaje de la percusión, este post te será de mucha utilidad. En el mismo, encontrarás una serie de consejos e ideas útiles a tener en cuenta para evitar desarrollar lo que se conocen como “vicios” a la hora de práctica y tocar percusión. 

En general, la falta de atención a ciertos detalles específicos al iniciar el aprendizaje de un instrumento de percusión provoca que incorporemos ciertos “malos hábitos” como parte de nuestra dinámica de toque, y que con el correr del tiempo nos encontremos con diversas cuestiones que limitan y conspiran contra nuestra fluidez a la hora de tocar. 

Cómo en todo proceso de aprendizaje, al comenzar a aprender a tocar percusión vamos a incorporar una gran cantidad de conceptos y conocimientos nuevos, los cuales debemos incorporar y poner en práctica para poder desandar el camino que implica conocer todos los aspectos de tocar y hacer música con un instrumento de percusión específico. 

A continuación, te detallaremos una serie de cuestiones a tener en cuenta para que puedas transitar este proceso de la forma más efectiva posible, optimizando los resultados obtenidos. Muchos de las ideas y consejos que te ayudarán a incorporar hábitos positivos que facilitaran tu iniciación como percusionista, y fortalecerán tu desempeño como instrumentista en el futuro.

 

“Estudia y práctica ordenadamente para generar “Buenos Hábitos” como percusionista”

 

La primera vez que te sientas a aprender a tocar un instrumento todo es nuevo para ti, te encuentras fuera de lugar y con cierta incomodidad. El instrumento no te queda cómodo, no suena como tu esperas, tus manos no tocan lo que escuchas en tu mente. Hay dos elementos que te ayudarán a que esa sensación de incomodidad se desvanezca dando paso progresivamente a una creciente sensación de seguridad y control a la hora de tocar el instrumento, estos son: la práctica y los consecuentes “Buenos Hábitos” que se generan a partir de la misma. 

Al iniciar la práctica con un instrumento de percusión hay una serie de cuestiones de las que debes estar atento y tratar de controlar de la manera más consciente posible. Lo sé, son muchas las bolas que tienes en el aire; se siente como si estuvieras haciendo malabares con varias cosas, “que donde golpear con las manos para que suene bien”, “que mantener el pie para llevar el pulso”, “que pensar en el ritmo a tocar”, lo se, es mucho. Pero no desesperes. La idea es que la mayoría de esas cuestiones que ahora tienes que pensar mucho para hacer, se vuelvan orgánicas y puedas hacerlas automáticamente. Ten paciencia, es un proceso y lleva tiempo, pero agradecerás los resultados una vez que lo hayas transitado. 

Al tocar percusión involucramos todo nuestro ser: cuerpo, mente y sentidos. Hay un constante ida y vuelta entre nuestro cerebro y nuestras manos, un intercambio de estímulos y respuestas que hacen que nos mantengamos tocando el instrumento y que la música suene. La manera óptima de entender estos procesos e incorporarlos orgánicamente es abordar el estudio de la percusión, a partir de pequeñas rutinas que te permitan entender la mecánica involucrada en cada una de esas actividades, de manera de que entiendas y controles los elementos involucrados en las mismas. Para lograr esto es necesario, que seas lo más organizado que puedas a la hora de practicar y que establezcas rutinas de trabajo para trabajar focalizadamente cada uno de los aspectos a considerar.    

 

“Organiza tus prácticas en torno a objetivos cortos y concretos” 

 

Un elemento fundamental que muchas veces soslayamos al comprometernos en un proceso de aprendizaje es el de la motivación. Siempre es importante tener un objetivo claro hacia el cual nos dirigimos y que sea el que justifique porque realizamos las acciones que hacemos en cada sesión de práctica. Ahora bien, a veces nos proponemos objetivos de muy largo alcance, que con el correr del tiempo se van volviendo inalcanzable y en vez de ser un elemento estimulador terminan desmotivándonos. Para evitar esto, una estrategia posible es pensar dividir ese gran objetivo en una serie de objetivos más pequeño y de resolución en el corto plazo. De esa manera podremos ir cumpliendo metas, al tiempo que nos mantendremos motivados a lo largo de todo el camino.

Como dato adicional, es de mucha utilidad llevar un cuaderno o bitácora de estudio donde vayamos llevando registro de las actividades que realizamos en cada sesión de práctica, teniendo en cuenta que actividades de las propuestas pudimos hacer y cuáles no, en cuales tuvimos problemas y cómo va el avance de nuestro trabajo respecto al objetivo que estemos buscando cumplir.

 

“Valora la calidad del tiempo invertido en práctica por sobre la cantidad” 

 

Va aquí la primera “Máxima de la vida” aplicada la percusión, “La práctica hace al maestro”. Como muchas, esta frase nos transmite una verdad totalmente cierta, aunque en parte. Es decir, es cierto que la práctica es lo que nos garantiza el éxito en lo que nos propongamos aprender, ahora de la misma se desprenden varias preguntas: Cómo debo practicar?, con qué frecuencia?, con qué intensidad?. Mi sugerencia es que antes de cantidad lo debes buscar es calidad en el tiempo que dedicas a practicar percusión con nuestro instrumento. Ten por seguro que si te dedicas a practicar de manera focalizada por 30 minutos sin interrupciones, lograrás mejores resultados que si lo haces por 2 horas sin lograr el grado de concentración necesario.

 

“Aprende siempre primero lo simple para luego abordar lo complejo”

 

Como en todo proceso de aprendizaje, la forma óptima de aprender es comenzar por el principio, es decir lo simple, e ir desandando las distintas etapas que te llevan hacia el objetivo final, es decir lo complejo. Estos es así porque generalmente muchas veces “lo complejo” implica que tenemos dominar una serie de habilidades y conocimientos que desconocemos. Así para lograr un aprendizaje consciente que nos permita incorporar orgánicamente un ritmo o frase musical compleja es necesario que entendamos y dominemos todas las partes simples que lo conforman. Asimismo, esto nos permitirá identificar qué aspectos son los que debemos practicar -si son técnicos o musicales- para lograr interpretar esa pieza musical compleja que nos quita el sueño.

 

“Para correr primero hay que caminar”

 

Esta frase, si bien es una “Máxima de la vida”, se aplica claramente al estudio de la percusión. A lo que se refiere es que la forma óptima para aprehender todos los ritmos, frases y solos que quieras tocar en un instrumento de percusión es comenzar a tocarlos lo más lento posible para luego llevarlos progresivamente a un tempo mayor. Básicamente, al tocar una parte musical o un ritmo a un tempo lento podrás entender y controlar todos los elementos técnicos y musicales involucrados en el mismo, lo que te facilitará el poder tocarlo a cualquier velocidad que necesites. Esa comprensión focalizada del material musical solo la puedes tener cuando lo tocas lento, y no a la inversa. 

 

“Mantener el tempo es una habilidad vital” 

 

Una de las funciones principales que tiene la percusión en todas las músicas en la que se utiliza es la de marcar el tempo al resto de instrumentos que participan del ensamble musical. Es decir, que la habilidad de mantener un tiempo firme y estable es vital para un percusionista. Ésta, como toda destreza, se aprende a partir de la práctica realizando ejercicios diversos que incluyan al metrónomo o una caja de ritmo como un aliado principal. Es fundamental que la marca de tempo sea externa a ti y lo más exacta posible. El metrónomo debe ser un elemento fundamental en tu práctica cotidiana, y cuando antes te acostumbre a tocar con él mejor para ti, porque es un elemento omnipresente en la vida cotidiana de un músico y un percusionista. Asimismo, con el tiempo de práctica lograrás desarrollar la habilidad de mantener el tempo y podrás ir prescindiendo del mismo en algunas ocasiones.

 

“Se consciente de todo tu cuerpo al tocar percusión”

 

Muchas veces pasa que cuando nos ponemos a practicar ponemos nuestro foco en un aspecto en particular que requiere nuestra atención, como puede ser tocar apropiadamente un ritmo o seguir una lectura rítmica, y dejamos de atender otros elementos que también son importantes. En general, lo que hacemos es perder registro de qué pasa con el resto del cuerpo. Estamos tan ensimismados con nuestras manos y como moverlas para poder tocar eso que nos desvela, que el resto queda de lado. Así, cuando tomamos consciencia de esta situación nos encontramos con que estamos en una posición que nos genera tensión, o respirando de una forma extraña porque hemos adaptado nuestra respiración a lo que estamos tocando o nos duelen las manos en algún lugar particular . 

Esto es más normal de lo que piensas, sobre todo si estás empezando a aprender a tocar percusión. Una estrategia para ir corrigiendo esto es la de practicar frente a un espejo donde podamos vernos de frente y ser consciente de lo que está pasando con nuestro cuerpo mientras practicamos el ritmo que queremos aprender.

 

 

 

“Trabaja la técnica de manera balanceada, desarrolla ambas manos”

 

Como percusionistas es fundamental poder tocar de la manera más fluida posible. Es decir, poder utilizar nuestras manos alternativamente como si fuéramos ambidiestros. Esto es lo que nos permite fluir en nuestros toques sin tener que pensar con qué mano vamos a tocar el siguiente golpe. Para lograr eso, desde el principio tenemos que trabajar para equiparar la habilidad en nuestras dos manos. Es claro que la naturaleza nos ha dado una mayor habilidad en una de nuestras manos, pero con el trabajo técnico es posible estimular a nuestra “Mano débil” para que se iguale en volumen, sonido y velocidad a nuestra “Mano hábil”.

 

“Trabaja tu rango dinámico”

 

Una cuestión que muchas veces se soslaya a la hora de aprender a tocar percusión y que es de vitalidad importancia, porque hace a la musicalidad y expresividad de lo que tocamos, es el manejo del rango dinámico, que es la habilidad de poder manejar un amplio margen de volumen que nos permita tocar al volumen necesario según lo requiera cada momento musical en particular. Obviamente tocar a un volumen alto es más sencillo y es lo que más rápidamente dominamos. Poder tocar a un volumen bajo, en cambio, demanda un mayor control y manejo técnico. No obstante esto, dominar ambas habilidades es vital para nuestra musicalidad como percusionista, por lo que es necesario enfocar parte de nuestra práctica de técnica de manos a optimizar el manejo consciente del volumen de nuestro toque en el instrumento.  

 

“El error es parte del proceso de aprender a tocar percusión”

 

Siguiendo con las máximas de vida aplicadas a la percusión, va la siguiente: “Errar es humano”. Para completarla diría que “Errar es Humano, y es parte vital de cómo aprendemos hacer cosas nuevas”. Aquel que se comprometa con un proceso de aprendizaje pretendiendo no cometer errores, comete un error porque va a luchar contra algo que está más allá de él y va sufrir muchas desilusiones. El error es parte y un elemento vital de aprender; básicamente el proceso de aprendizaje como humanos está basado en la lógica ensayo-error. Es por eso, que lo más productivo es asumir la presencia constante del error en nuestro proceso de aprendizaje y utilizarlo como un recursos para poder identificar en que erramos y encontrar herramientas para solucionarlo, y poder seguir creciendo como percusionistas. 

 

“Deja espacio para la libre expresión y las ideas nuevas”

 

Muchas veces ocurre que dentro de nuestra rutina de práctica dedicamos mucho tiempo al ejercicio de un ritmo en particular, buscando tocarlo lo más fielmente posible para suene como lo mostró un profesor en una clase, o como lo interpreta un músico en un video o como está escrito en un partitura. Si bien es correcto trabajar con ese nivel de concentración y detalle, también es importante que luego de una sesión de ese tipo podamos tomarnos un tiempo para el juego libre y la exploración con el instrumento. Esto te ayudará a desarrollar tu creatividad y a ganar confianza con el instrumento. Asimismo, verás que mucha de la información musical que has ido trabajando en ritmos y lectura paulatinamente irá emergiendo en lo que toques en esos espacios. Ese será el indicativo de que la has internalizado y la has sumado a tu vocabulario musical. 

 

“Divierte!!”

 

Por último, a lo largo del proceso nunca pierdas de vista que estás dedicando tu tiempo a aprender algo que te gusta hacer, así que enamórate del proceso y disfruta de todas las situaciones que van surgiendo en él. Juega, experimenta y divierte con la percusión, ya que ese es el objetivo principal del proceso de aprendizaje que estás emprendiendo.

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